Ya ves...

Anoche me puse a ordenar como loca, a colocar las cosas.
Ya ves. Pensé que vendrías.
Aún con todas las tempestades rugiéndome en el pecho quería que encontrases tu rincón intacto en mi armario.
Pensé que esta vez no dejarías al tiempo arreglar lo que te corresponde.
Pero mírame.
Mientras me revuelcan las olas, tú duermes.
Y tu descanso sigue dando alas a mis dudas.


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Tiempo de descuento


A veces me pregunto qué hace la gente con todo ese tiempo que gana diciendo “No”. 
“No puedo quedar. Tengo mucho lío.” “Es mejor que no vengas porque voy a tener que trabajar.” “Umm… Prefiero irme y descansar.”

En algún lugar de sus casas debe haber una cajita con todo el tiempo de descuento que guardan. ¿Entiendo que en algún momento les servirá para algo, no?

¡Qué difícil es vivir fingiendo la vida!

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¿Tan lejos...?



No hay nada mejor que situarse en las alturas para poner a prueba el vértigo. Subir a toda velocidad sin pararse a pensar en la caída.  
Entre tanta distancia la libertad confluye con el riesgo. Es el punto donde la levedad puede convertirse en impacto; donde el aire resquebraja, agrieta. 
Acostumbrados a andar en llano debe ser normal que cuesten las alturas. Desde aquí todo es diferente. Es difícil enfocar. Nada es lo que parece.
La serenidad de los pies en la tierra, la seguridad de la sencillez, los caminos andados desde aquí no se alcanzan. La grandeza ahora es diminuta. Y la perspectiva lo único que muestra son recovecos, dobleces y medianías. 

¿Me ves? ¿De verdad estamos tan lejos...?


* Imagen: http://ibytes.es/images/content/postimages/Vertigo_Tom_Ryaboi.jpg

Madurar es opcional

- Dime por qué no.
- Porque no me apetece.
- Eso no es una razón.
- No hay otra.
- Madura.


La gente entiende que madurar es cargarse de responsabilidades y sacarlas adelante. Si trabajas, estudias, compras el pan antes de llegar a casa, sobrevives a tu relación de pareja, escribes algo interesante de vez en cuando en Twitter y paseas al perro todos los días... ¡enhorabuena, has alcanzado el prototipo de persona madura, responsable e interesante! You win!
Ahora, una cuestión ¿cuánto de ti hay en todo lo que haces? Posiblemente, entre poco y nada. ¡Enhorabuena, de nuevo! Eres un perfecto mediocre.

La vida y sus prisas. La gente y su agobio. El trabajo y sus urgencias. El futuro y sus inseguridades...

Una de las tareas de la vida debería ser fabricar tu propio listado de sinónimos, buscar nuevos significados a las palabras, conformar tu punto de vista, tu propia perspectiva. Y hoy, mi diccionario me dice que madurar sólo es encontrar la ilusión a aquello que tienes que hacer. Si no la encuentras, no lo hagas. Posiblemente, no valga la pena.

No quiero ni sobrevivir, ni ganarme la vida. Sólo quiero elegir ilusionarme.


Madurar no es una necesidad. Madurar es una opción.


La vida se ríe de ti... y lo sabes

A veces la vida se ríe de ti ¿no te has dado cuenta?
Hay días que te sientes como a disgusto, molesta... como cuando se te olvida cortar la etiqueta de esa camiseta que estrenas. Es un no sé qué que te dice que algo no está dónde o cómo debería.

La vida se ríe de todo y de todos. Y ¡joder! lo hace bastante a menudo. Cuando quieres estabilidad, llegan cambios; cuando sueñas con proyectos, vienen monotonías; cuando algo te gusta, se acaba... ¿te suena? Y al igual que con esa etiqueta que se te olvidó cortar, tienes dos opciones: o te rascas (sin que eso evite que te siga molestando) o le pegas un bocado y la arrancas de cuajo.

Esta semana, en una de esas carcajadas que el mundo se pega a mi costa he descubierto algo genial: la vida se ríe de ti sólo para que no la tomes tan en serio.
Ni se acabará el mundo si no terminas la tarea pendiente para hoy, ni la tierra se abrirá si dejas de cumplir tantas expectativas y exigencias. 

Tengo claro que las cartas de hoy no van a definir la partida de mi vida, así que mejor disfrutar y jugar sin ases en la manga.

Quédate. O vete. Da igual... Siempre podrás volver o partir de nuevo.
   



 

Enseñanzas de Galeano


Que el desvelo sean mujeres y hombres atravesados en los párpados, en la garganta y, por qué no, en el alma. Desenvasar la vida provocando el amor con la sencillez del descuido y con la certeza siempre de la duda, esa que empuja a ser para cambiar cambiando lo que somos.

Caminar cayendo entre caídas para recorrer el mundo de Sur a Norte, porque no hay mejor Norte que el Sur. Caminos que se hacen con hombres que desprenden sueños y prenden la vida entre mares de fueguitos. Aprender a amar el agua, el aire, la tierra y el Misterio.


Atrapar la mirada con ojos de niño haciendo del amor tu propia guerra y beber de la libertad que da luchar en los frentes contra la tiranía del desamar.

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1. No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta

2. El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. 

3. Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

4. Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.

5. Para mí, las únicas certezas dignas de fe son las que desayunan dudas cada mañana.

6. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire.

7. Si me caí, es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas.

8. Desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno. 


Eduardo Galeano 

  
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Tiempo al tiempo

Tiempo al tiempo que mañana también es día y queda tanto por hacer que hay que pararse para poder llegar. Saborear la satisfacción tanto como la incertidumbre porque el mañana sólo es eso: mañana. Hoy aún hay sobre la mesa una hoja por escribir... o dibujar. ¿O hacemos un avión de papel y salimos a la ventana a probar si vuela?
Regodearse en las pequeñas alegrías y celebrarlas como grandes triunfos, esos que día a día construyen vida. Vidas que vives sin ser vividas ¿en serio? Seriedades absurdas de protocolos inciertos. Mejor... risas inoportunas que rompen deshielos. Revolver el desorden con puntos de vista indiscretos
Ellos también son buenos. Inténtalo. Las luchas mejor con uno mismo, aunque siempre acabes perdiendo. Salta. Siempre. Salta. Es la única forma de que crezcan las alas. Con rumbo, pero a todas partes. Solo, pero con todos dentro.


Reír al viento

          Quiero ser ese aire puro que levanta cometas, que huele a canela de ofrendas y humedece pieles que no se olvidan de sonreír. Quiero estar cerca de esos dioses y diosas para vivir eternamente en ese lugar bendecido. No creo en religiones, ni en personas que castran, dividen..., creo en la magia, en la ilusión, en la belleza. Tierra hermosa, lugar perdido que ofrece y ofrenda. Todo aquel que va a buscar... ¡encuentra!
          ¡Luchadora! Abandona las batallas, suelta las armas. Vive como quieras, levanta las manos y quítate las cadenas invisibles que el miedo nos construye a base de lamentos. Comprueba la fortaleza, siente la energía que, como de la misma tierra, brota dentro de ti.
          Viento que sopla en contra o a favor. Huracán que destruye, ráfagas que despejan, brisa que alivia..., pero viento. Libre, hermoso e imposible de atrapar.

Sandra Barneda

Imagen://www.tunnel.ru/view/post:671132

Enseñanza

En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:
- "¿Cuántos riñones tenemos?"
- "¡Cuatro!", responde el alumno.
- "¿Cuatro?", replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.
- "Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala", le ordena el profesor a su auxiliar.
- "¡Y para mí un cafecito!", replicó el alumno al auxiliar del maestro. 
El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:
- "Usted me preguntó cuántos riñones 'tenemos'. 'Tenemos' cuatro: dos míos y dos suyos. 'Tenemos' es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto"
@laortografía

La vida exige mucha más comprensión que conocimiento


Imagen: ginatonic.com

La comunicación y el prójimo. Sutilezas.

"¿Qué hay de común, en efecto, y qué hay de diferente entre el olvido, el mal entendimiento y la indiscreción? (…) Definamos la indiscreción, que consiste en revelar a alguien lo que no hubiera debido decírsele, como un exceso de comunicación con el prójimo. Resulta que el
mal entendimiento, que consiste en comprender, en lo que uno ha dicho, otra cosa de lo que quiso decir, puede definirse como un defecto de la comunicación, igualmente con el prójimo. Se ve entonces qué puesto le toca al olvido en semejante sistema: consiste en un defecto de la comunicación, no ya con el prójimo sino con uno mismo; pues olvidar es no decirse a sí mismo lo que hubiera debido poder decirse."
Levi-Strauss

El maravilloso mundo de la comunicación. 
Cuando el entendimiento se convierte en virtud y el olvido en indiscreta necesidad.


Imagen: http://bienvenidosapantopia.blogspot.com.es/

Ser

Ser.
Ser y estar.
Ser, estar y parecer.
Ser pero no parecer.
¿Ser?
¿Qué se es?
¿Quiénes son?
¿Quién soy?
'Ser' por definición, no por oposición.
La construcción incansable del 'Ser' hace que uno mismo pierda todo lastre y arrastre toda duda.
'Ser' desde el inicio.
'Ser' desde los cimientos.
'Ser' sobre las pisadas ya dadas en un nuevo camino.
'Ser' uno mismo.

'Ser'.



Himno al Amor


"Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.


El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 


El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás."


1, Corintios, 13


Maldades...

"Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían razones para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y las chumberas. Aquéllos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie puede puede borrar ya"

Camilo José Cela
La familia de Pascual Duarte


Innecesaria

'Una tercera parte, más o menos, de toda la pena que la persona que creo ser debe soportar, es inevitable. Es la pena inherente a la condición humana, el precio que debemos pagar por ser organismos sensibles y conscientes de sí mismos, aspirantes a la liberación, pero sometidos a las leyes de la naturaleza, y sometidos a la orden de continuar marchando, a través del tiempo irreversible, a través de un mundo absolutamente indiferente a nuestro bienestar, hacia la decrepitud y la certidumbre de la muerte. Los dos tercios restantes de toda la pena son caseros y, por lo que se refiere al universo, innecesarios.'

Aldous Huxley



De esencia vacía


         Así somos todos: un vacío inmenso. No somos nada, por mucho que te creas.

      Un nada que necesita de todos. Pero un nada, en definitiva. Un vacío repleto de cosas prestadas, de gente que pasa y de huellas borradas. Quién eres cuando todo cambia y solo tú permaneces. Quién eres. Sólo, todo lo que fuiste. Una deuda con patas que debe sonrisas, placeres, locuras y abrazos. ¿Pretendes quedártelo? Devuelve lo que te dieron. A otros, pero devuélvelo. Todos están vacíos. Todos estamos vacíos. 

       Echar de menos pervive dibujado en nuestras entrañas, pues todos fueron, pero no todos están.  Tu sonrisa no te pertenece. Es de quien te la regalo primero, así que escúpela al primero que pase. Tus lágrimas tampoco. Fueron de quien te las secó. ¿Tus manos? Trazos de caricias que paran el suelo cuando caes. ¿Tuyas? No. De quien respira por ellas. Sal a buscar dueños. Y pregunta también por quienes allanaron tu camino con sus pies. A ellos también les debes mucho.

         No somos nada. Cierto. Pero podemos ser de todos.

         Soy y eres un trocito que regalarán. Nada más. Y nada menos. 


Tener clase

           No depende de la posición social, ni de la educación recibida en un colegio elitista, ni del éxito que se haya alcanzado en la vida. Tener clase es un don enigmático que la naturaleza otorga a ciertas personas sin que en ello intervenga su inteligencia, el dinero ni la edad. Se trata de una secreta seducción que emiten algunos individuos a través de su forma natural de ser y de estar, sin que puedan hacer nada por evitarlo. Este don pegado a la piel es mucho más fascinante que el propio talento. Aunque tener clase no desdeña la nobleza física como un regalo añadido, su atractivo principal se deriva de la belleza moral, que desde el interior del individuo determina cada uno de sus actos. La sociedad está llena de este tipo de seres privilegiados. Tanto si es un campesino analfabeto o un artista famoso, carpintero o científico eminente, fontanero, funcionaria, profesora, arqueóloga, albañil rumano o cargador senegalés, a todos les une una característica: son muy buenos en su oficio y cumplen con su deber por ser su deber, sin darle más importancia. Luego, en la distancia corta, los descubres por su aura estética propia, que se expresa en el modo de mirar, de hablar, de guardar silencio, de caminar, de estar sentados, de sonreír, de permanecer siempre en un discreto segundo plano, sin rehuir nunca la ayuda a los demás ni la entrega a cualquier causa noble, alejados siempre de las formas agresivas, como si la educación se la hubiera proporcionado el aire que respiran. Y encima les sienta bien la ropa, con la elegancia que ya se lleva en los huesos desde que se nace. Este país nuestro sufre hoy una avalancha de vulgaridad insoportable. Las cámaras y los micrófonos están al servicio de cualquier mono patán que busque, a como dé lugar, sus cinco minutos de gloria, a cambio de humillar a toda la sociedad. Pero en medio de la chabacanería y mal gusto reinante también existe gente con clase, ciudadanos resistentes, atrincherados en su propio baluarte, que aspiran a no perder la dignidad. Los encontrarás en cualquier parte, en las capas altas o bajas, en la derecha y en la izquierda. Con ese toque de distinción, que emana de sus cuerpos, son ellos los que purifican el caldo gordo de la calle y te permiten vivir sin ser totalmente humillado.
Manuel Vicent


El hombre

Conócete entonces a ti mismo, no supongas que Dios se ocupará; 
el hombre es el objeto de un correcto estudio de la humanidad. 
Ubicado en ese istmo de un estado intermedio, un ser oscuramente sabio y groseramente grande: 
con demasiados conocimientos para el escepticismo, 
con demasiadas debilidades para el estoicismo, 
allí se balancea, vacilando entre la acción y el reposo;
sin saber si considerarse Dios o bestia; 
dudando de si cuerpo o mente preferir; 
nacido apenas para morir, y racional apenas para errar;
igualmente ignorante su razón, sea porque piensa poco o demasiado;
caos de pensamiento y pasión, todo confundido; 
aún responsable de engaños y desengaños;
creado tanto para erguirse como para caer;
gran señor de todas las cosas, y sin embargo presa de todas ellas; 
único juez de la verdad, enredado en errores interminables; 
gloria, broma y enigma del universo. 

Alexander Pope


Paradoja

"Esa es una paradoja de la cultura occidental: la extrema dificultad para conocer al Otro junto a la extrema creatividad para inventarlo"
Roger Bartra


Paz

Llevar la paz, donde hay guerra.
Llevar aliento, donde hay desesperación.
Llevar cánticos, donde hay ráfagas de silencios sangrantes.
Llevar amor, donde hay corazones desgarrados.
Llevar blanco, donde sólo habita el luto negro.
Llevar sonrisa,
para que se ahoguen las lágrimas de la melancolía.
Llevar lo grandioso, para que se pudra lo mezquino.
Llevar bondad, para que se pegue un tiro la idolatría trastocada.
Ondear, como estandarte, al ser humano. Asesinar al robot, lobo estepario.
Luchar por la paz. Vivir en paz.


María Amparo Lames Abella