En el camino aprendí

En el camino aprendí, que llegar alto no es crecer,

que mirar no siempre es ver, ni que escuchar es oír ,

ni lamentarse sentir, ni acostumbrarse querer...

En el camino aprendí que estar solo no es soledad,

que cobardía no es paz, ni ser feliz, sonreír

y que peor que mentir es silenciar la verdad.

En el camino aprendí que puede un sueño de amor,

abrirse como una flor y como esa flor morir,

pero en su breve existir, fue todo aroma y color.

En el camino aprendí, que ignorancia no es no saber,

ignorante es ese ser, cuya arrogancia más vil,

es de bruto presumir y no querer aprender.

En el camino aprendí, que la humildad no es sumisión,

la humildad es ese don, que se suele confundir.

No es lo mismo ser servil, que ser un buen servidor...

En el camino aprendí, que la ternura no es doblez,

ni vulgar la sencillez, ni lo solemne verdad,

vi al poderoso mortal y a idiotas con altivez.

En el camino aprendí, que es mala la caridad

del ser humano que da, esperando recibir,

pues no hay defecto más ruin, que presumir de bondad.

En el camino aprendí, que en cuestión de conocer,

de razonar y saber, es importante, entendí,

mucho más de lo que vi, lo que me queda por ver...

RAFAEL AMOR

El amor

Los Budas y los Cristos nacen completos. Ni buscan el amor ni lo dan, porque ellos son el amor. Pero nosotros, que nacemos una y otra vez, debemos descubrir el significado del amor, debemos aprender a vivirlo como la flor vive su belleza.

Henri Miller

Cría ricos...

(Plaza la Prospe, Madrid)
Blog: prohibido fijar carteles.
Es lo que tiene el dinero... Como se dice en Vainilla Sky: "dinero es la respuesta al 99,9% de las preguntas", y por desgracia así es...
Lo peor de todo es que lo que a unos les sobra a otros les falta... Ahí está la cuestión...

Sal

La vida siempre está ahí, esperando ser vivida. Es paciente, porque no tiene prisa. Sólo nosotros tenemos caducidad y es asombroso cómo, a pesar de ello, dejamos que se nos escurra entre los dedos.

Sabemos que no siempre brilla el sol. El otoño está ahí y la primavera no llegará antes por mucho que deseemos saltarnos el invierno. Pero todo es cuestión de tiempo, no se puede disfrutar del sabor de lo dulce sino conoces lo amargo, así que ten calma, a veces es bueno encontrar los límites de uno mismo. Es increíble cómo se crece cuando llegas a tocar fondo… quizá sólo sepamos apreciar verdaderamente la libertad después de haber vivido la humillación, quizá haya que dejar de ser quien somos para encontrarnos a nosotros mismos, quizá recibamos todo cuando ya no tengamos nada que perder…

Ten calma, llegará la hora en la que sentirás las fuerzas necesarias para sacudirte las cenizas como el ave Fénix y resurgir… y conseguir, de nuevo, volver a la vida.

Dame tu silencio, que yo lo gritaré
Arranca la pintura, que sobra en tu pared
Se irán, se irán, las manos que te quieren atar
Se irán, los años llenos de soledad
Se irán, las horas que no quieren cambiar
Se irán, las voces en el cuarto de atrás
Sal, sal a la calle, el mundo se abrirá
Sal, vivir es mucho más que respirar

Sal, regálate otra vez la vida
Sal, sal
Dame tu tristeza, yo la lloraré
Arranca la ternura, del borde de la piel
Se irán, se irán, las manos que te quieren atar
Se irán, los años llenos de soledad
Se irán, las horas que no quieren cambiar
Se irán, las voces en el cuarto de atrás
Sal, sal a la calle el mundo se abrirá
Sal, vivir es mucho más que respirar
Sal, regálate otra vez tu vida
Sal, sal
Y quiérete para querer y todo lo que te hunde se irá
Se irán, las manos que te quieren atar
Se irán, los años llenos de soledad
Se irán, las horas que no quieren cambiar
Se irán, las voces en el cuarto de atrás
Se irán, los años llenos de soledad
Se irán, las voces en el cuarto de atrás, se irán...
(Sal. Pedro Javier Hermosilla)

Ni más ni menos

"Los problemas que en algunas personas se multiplican innecesariamente, en muchas ocasiones no son fruto de la realidad sino de la inmadurez de quien los afronta. (...) Alcanzar la madurez supone haber tomado a la vida su medida, y dar a las cosas la importancia que tienen: ni más ni menos".

Miguel Ángel Martí García

Que dichosa manía tenemos de hacer “un mundo” de todo aquello que nos pasa, por simple que sea…

Problemas y dificultades hay, porque la vida es así y tontería sería decir que el mundo es siempre de color de rosa, pero ¿realmente son tan grandes cómo aparentan o cuando estamos ante esos problemas o dificultades hacemos de éstos el eje central de nuestros días?

Vivos entre excesos y nos cuesta enormemente poner en práctica el sentido de la autolimitación, nos cuesta encontrar el sentido de la justa medida.

Situarse en el correcto equilibrio entre el más y el menos, entre lo mucho y lo poco… no es fácil y tendemos a mirar con bastante relatividad y con cierta insignificancia los problemas de los demás y, en cambio, con demasiada magnitud los propios, consiguiendo acrecentar innecesariamente las dificultades, pero no porque estás tengan un don especial para multiplicarse, sino porque a menudo somos nosotros mismos los que otorgamos a sucesos insignificantes categorías desmesuradas, que ni siquiera las merecen.

Lo de los demás no es nada y lo nuestro… ¡nuestros problemas si que son grandes e importantes!

No siempre es real eso de que “al perro flaco todo se le vuelven pulgas”, a veces, “las pulgas” las ponemos nosotros, por lo que debemos aprender a mirar el presente con cierta distancia. La distancia necesaria para darnos cuenta de la verdadera importancia de cada circunstancia, de cada hecho, para saber darle a cada actitud su justa medida.