
Cuando hablas a un Europeo sobre el Dios del Amor, sonríe y pone cara divertida. Sonríe por tu estupidez. Pero tan pronto como le muestres una pieza de metal redondo y brillante o una hoja de papel tosco**, entonces sus ojos se iluminan y la saliva empieza a babear por sus labios.
Dinero es su único amor, el dinero es su Dios. Esto es en lo que todos los blancos piensan, incluso cuando duermen. (...) Existen aquéllos que han dado su alegría a cambio de dinero, su risa, su honor, su alma, su felicidad; sí, incluso su esposa y niños. Casi todos ellos han dado su salud por dinero. Lo llevan consigo en sus taparrabos, doblado junto, entre duras pieles***. Por la noche lo ponen bajo su envuelve-camas, de modo que nadie pueda llevárselo.
Piensan en él noche y día, cada hora, cada minuto. Y todo el mundo ¡todo el mundo! ¡los niños también! Se lo llevan a casa. Sus madres se lo enseñan y lo ven de sus propios padres. Cuando caminas por las grietas**** de Siamanisi, oyes gritar por todas partes: ¡mark! Y un momento después otra vez ¡mark! En todas partes oyes este grito, ya que es el nombre local del metal redondo y del papel tosco. En Fafali (Francia), se le llama franc, en Peletania (Inglaterra), shilling, y en Italia, lira. Mark, franc, shilling, lira, todo es lo mismo. Todo significa dinero, dinero, dinero. Dinero es el único Dios verdadero de los Papalagi, al menos si consideras que Dios es lo que más amas."
Si esto es lo que pensaba un samoano hace 90 años ¿qué pensará sobre la realidad actual?
Ya lo decía Quevedo: "poderoso caballero es don Dinero"
Triste, muy triste, pero real.
* Papalagi: hombre blanco, hombre occidental.
** Metal redondo y papel tosco: las monedas y los billetes.
*** Taparrabos y duras pieles: pantalones y cartera.
**** Grietas: calles.
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